La verdadera esencia de la vida por Jordi Melendo

domingo 4 de mayo de 2008

Antonio Pacheco y Antonio Jesús Pérez Reina, me han pedido que sea uno de los colaboradores de este blog, a lo que he accedido con mucho gusto. Me honra que tan grandes profesionales, un par de narices en esto de la cata de vinos, quieran contar con mi participación.

Pacheco me ha pedido que mi primer artículo no sea comercial y me ha hablado que fuera sobre personas. Voy a hablar un poco, más que hablar reflexionar en voz alta sobre la amistad, ese valor de la vida que para mí es sin duda el más importante, es la esencia de la vida y que además va íntimamente ligado al vino, líquido mágico que favorece los valores más fraternos.

Hace pocos días en Burdeos, mi buen amigo Rubén Villegas, el más veterano catador de vinos de México D.F. me decía que lo que más detestaba en la vida era la ingratitud. Y me apuntaba un comentario impresionante que le hizo su padre antes de morir: “Soy tu padre y podría llegar a perdonar que mataras, el hombre tiene instintos animales. Podría llegar a perdonar que robaras, puedes llegar a robar si pasas hambre. Lo que nunca te perdonaré es que seas ingrato con las personas que han sido buenas contigo”.

Eso de la relación entre la amistad y el vino viene de lejos. Engel decía: “Milagro del vino que vuelve a hacer del hombre aquello que nunca habría dejado de ser: Amigo del hombre”. O siglos antes, Salomón: “El vino tiene la facultad de fortalecer el entendimiento”. De entre centenares de citas de personajes históricos me quedo con la de Omar Kheyyam: “A parte de la luz del sol y de la luna en el cielo, no hay nada superior al vino”.

Fotografía: Jordi Melendo con Antonio Pacheco, mi "hermano andaluz" y con su maravillosa mujer, en Málaga (2006).


Cuando me preguntan como se inició mi relación con el vino siempre digo que fue fruto de una visita escolar a Cavas Codorníu. Pero recuerdo que fue antes, ya que mi padre me llevaba con tan solo 13 años a la feria Alimentaria. Eran otros tiempos y aunque fueras menor de edad, si ibas acompañado de tu padre, en algún stand te ponían un poquito de vino.
Después de ello siempre me he dedicado y siempre me dedicaré al mundo del vino, que me ha permitido crecer y progresar profesional y personalmente. Sobretodo personalmente, porque con una copa de vino he vivido grandes momentos presididos por ese sentimiento de la amistad y que me han ayudado a crecer como persona.

La vida me ha permitido tener grandes amigos, del Partido Socialista y del Partido Popular, del Barça y del Real Madrid, de mi pueblo y de todas las partes de España y del mundo, católicos y musulmanes, hombres y mujeres, heterosexuales y homosexuales. Todos distintos, todos diferentes, pero todos amigos. Como los buenos vinos: Diferentes colores, diferentes aromas, diferentes sabores. Pero si son buenos, todos son buenos vinos.

Fotografía: Jordi Melendo con mi entrañable amigo Antonio Jesús Pérez Reina, en Málaga (2008).

2 comentarios:

Antonio Jesús Reina (AkatÁ) dijo...

Gracias por el regalo.

Jordi Melendo dijo...

El regalo de la vida son "peazos" amigos como Pacheco y como tu. "Un lujo" como se dice en esa querida tierra de Málaga.